sábado, 5 de mayo de 2012

Sábado.


Desayuno solitario
Le faltó sal, ¿verdad?- Sí- me responde la persona que está sentada frente a mí.

Le digo que no es divertido hacer desayuno si nadie te va acompañar. Que he estado pensando que las cuatro sillas que rodean la mesa, se vuelven cada día más irreales; hay ocasiones en que se dibujan personas muertas. Hay algo en él que me gusta y es que cada vez que le hablo se asusta. Ni una voz ni un suspiro hablan su cuerpo. Sé que Intenta decirme algo pero siempre lo interrumpo. Es chistosa y misteriosa su aura.
 La última vez que comí con él, fue hoy.